El incidente del batido

Exponiendo hechos.

El otro día fui a comprar. Entre pasillos y pasillos de comidas y otros enseres, fui echando cosas a mi carro para, como se suele hacer, intercambiarlas por dinero. Hasta ahí, todo bien. Un sábado por la mañana más. 

Pasando por la zona de neveras, reparé en mi apetencia por tener en la mía algún batido de esos enriquecidos con proteína para los momentos de hambre. Esperé pacientemente a que una chica terminara de hacerse con los suyos, ya que probablemente había pensado algo parecido a lo que yo. Cuando acabó, analicé el tan basto mundo de sabores y marcas, hasta que me decanté por una en concreto, así como en dos sabores diferentes: “Chocolate con avellanas” y “Plátano con crema de cacahuetes”. Quédate con estos sabores que se viene lío. 

Viajamos en el tiempo. Hacia el futuro. Lunes por la mañana. 7.15h. Con todo ya listo para salir de Marbella hacia Málaga para comenzar la jornada laboral. Fui hacia el refrigerador para sacar lo que había preparado el día anterior e introducirlo en una pequeña neverita que me ayuda a mantener la comida en buen estado en lo que voy a mi destino. ¿Qué es una de las cosas que meto? Un batido de proteína: el de Plátano con crema de cacahuetes

Adjuntando pruebas. 

Una vez en mi puesto de trabajo, antes de empezar las sesiones de la mañana, suelo tener un ratito para contemplar el abismo, pensar en qué pasaría si me comprara una granja en Pitlochry, (un pueblecito pintoresco en las Tierras Altas de Escocia, donde criaría pollos y conejos) y desayunar. Después de ingerir un bollito, un café y un plátano, llegó el momento del batido. 

Tras abrirlo, me lo llevé a la boca y comencé a saborearlo. La experiencia: desagradable, asqueroso. Por más que intentaba buscar el dulce del plátano o las notas de cacahuete, no lograba encontrarlos. Me esforcé en que me gustara, de verdad. Lo intenté. Pero es que estaba malo malísimo. Hasta que me da por mirar la etiqueta y leí: batido de Chocolate con avellanas. ¡Estaba empanadísimo y absolutamente convencido de que era el batido de Plátano con crema de cacahuetes! ¿Cómo podía haber sido tan idiota? Me reí, lo volví a probar ya pensando en lo que realmente era: chocolate y no plátano, avellanas y no cacahuetes, y entonces obró la magia: ahora sí, estaba espectacular. 

¿Qué había pasado? Me pregunte ávido de conocimiento. Como algo atendí en la carrera, en los dos másteres, en el experto y en los tropecientos libros que me había leído sobre psicología, me podía hacer una idea bastante precisa de qué había pasado en mi cerebro, pero no quería darte a ti, lector, datos imprecisos, por lo que busqué en buenos artículos científicos de psicología básica (no por tonta, si no por elemental) qué había ocurrido en el incidente del batido. 


El incidente. 

Para explicarlo bien, vamos a diferenciar dos tipos de Javis, de dos momentos temporales diferentes: el Javi empanado y el Javi que se dio cuenta. El Javi empanado, que estaba pensando en los pollos y conejos de su futura granja, se llevó el batido a la boca pensando que era de Plátano con Chocolate. ¿Qué hizo su corteza prefrontal (la encargada de regir y tomar decisiones)? Activó un mapa de sabor ayudada por el Hipocampo. Rebuscó en la memoria el “sabor plátano” y el “sabor cacahuete” y los mantuvo en el cerebro para que, cuando las papilas gustativas identificaran la realidad, hicieran match. 

Ahora bien, con el “sabor plátano” y el “sabor cacahuete” activados, al introducir dentro el batido erróneo, debido al contraste sensorial, el cerebro de Javi empanado cortocircuita y envía una señal de alerta, de peligro, la cual es muy interesante a nivel evolutivo, ya que nos ayuda a detectar alimentos que pueden estar en mal estado al no coincidir con el sabor que deberían tener. Esa reacción de alarma se traduce en “sabe mal” o “me da asco”. 

Tras esto, el Javi empanadodigievoluciona a el Javi que se dio cuenta. ¿Cómo? Con una técnica ancestral: la lectura. Javi pudo comprobar que en la etiqueta ponía Chocolate con avellanas. Transformándose así en el Javi que se dio cuenta, quien envió una señal a su corteza prefrontal de tía, ha habido un error, lo siento, activa “sabor chocolate” y “sabor avellana”. Con un nuevo sorbo, y los nuevos sabores activados, el match con lo detectado por las papilas gustativas estaba asegurado. Fiesta de sabores, colores y diversión. Ahora sí, el Javi que se dio cuenta pudeo reír y ser feliz. 


Aplausos. 

Siguiente
Siguiente

Fantasias violentas