Fantasias violentas
IRON MAN Y CAPITÁN AMÉRICA.
“Tony Stark, tras acceder a unos documentos que relataban secretos pasados de su familia, se dio cuenta de que aquel en quien confió durante tanto tiempo, aquel a quién llamaba amigo, le había estado engañando.
Tony miró fijamente al Capitán América. El casco de Iron Man recubrió su rostro.
Sin pensárselo dos veces, le asestó un puñetazo con toda la rabia posible”
Así comienza una de las peleas más épicas del cine. Los dos héroes más grandes del Universo Cinematográfico de Marvel enfrentados. En el año 2016, recogiendo el testigo de una larga saga de cómics homónima y de otras tantas películas anteriores, en el largometraje “Civil War” por fin se dan de hostias Tony Stark y Steve Rogers. Como niño, adolescente o amante del mundo de los superhéroes no puedes despegar ni un segundo la mirada de la pantalla mientras estos dos titanes se muelen a palos. Con una alta probabilidad, si sales del cine con tu amigo, juguéis durante días a que tú eres Iron Man y él el Capi y os deis unos cuantos palos imitando a vuestros superhéroes favoritos.
Debido a esos comportamientos, algunos dirán: las películas de superhéroes generan violencia en nuestros infantes o el Call of Duty enseña a matar a nuestros hijos. Hoy vengo introducir ciertas dudas en esos factos. Hoy vengo a hablarte de las virtudes de las fantasías violentas para los niños/as. Si paras de leer aquí será muy fácil que te vayas a la red social X a quejarte de que hay un psicólogo en Málaga alabando la violencia. Pero, si sigues leyendo y le das una oportunidad a estas palabras, quizás acerquemos posturas.
ESTIMULANDO LA IMAGINACIÓN.
Es más que sabido lo positivo que es estimular la imaginación de los niños. Pero, ¿qué pasa cuando estos comienzan a fantasear con que son el Increíble Hulk? ¿Qué pasa cuando se tiran media hora creando una ciudad con todos los juguetes que tienen para fingir a que son Godzilla y destruyen la construido, arrasando calles, avenidas, puentes y, por qué no decirlo, clips de Playmobil?
El juego y la fantasía son esenciales para el desarrollo de la infancia y la adolescencia. Cuando los niños leen, ven o se acercan a historias violentas son también poderosos como aquellos personajes que aman, pero en un contexto controlado. Y justo ahí está la clave. No es que el niño sea un psicópata en potencia, es que está dando rienda suelta a su imaginación en un lugar seguro como es su habitación, el parque con los amigos o su propio espacio mental, fingiendo algo que nunca llegarán a ser. Pueden dejar aflorar sus emociones y contar sus propias historias dignas de una peli de Steven Spielberg desde su propio salón.
¿Quién no ha deseado ser Harry Potter y enfrentarse al malo malísimo de Lord Voldemort? ¿Quién no ha querido huir de los dinosaurios de Jurassic Park con tal de poderlos verlos de cerca? Sentirse identificado, sentir empatía por los personajes violentos de ficción, no implica actuar de la misma forma que observo en las películas.
VALIDACIÓN EMOCIONAL.
Conectando con todo lo anterior, aparece un término muy ligado a la empatía: la validación emocional. En el conocimiento popular se cree que la empatía es ponerse en el lugar del otro lo cual es cierto, pero es cierto a medias. Una definición más ajustada sería: ponerse en el lugar del otro, entendiendo que aunque yo en sus circunstancias sintiera otra cosa distinta, puedo entender que esa persona sienta lo que está sintiendo, y se comporte como lo está haciendo. Ahí está la validación emocional.
Muchas veces, acceder a esa parte “violenta” de nosotros mismos o conectar con historias que no trate a los niños como idiotas, sino como seres humanos que sienten todo tipo de emociones, son una validación emocional muy potente. Ponerte en el lugar de Tony Stark cuando descubre que la muerte de su padre está relacionada con su amigo Steve Rogers, te ayuda a entender por qué le pega ese puñetazo en la cara.
En momentos chungos, no necesitamos cosas happyflowers, necesitamos algo que conecte con nosotros, algo con lo que sentirnos identificados. He ahí por qué muchas veces conectamos con ciertas historias y no con otras dependiendo de las circunstancias vitales por las que estemos pasando.
En ocasiones, ves una película o lees un libro y pasa sin pena ni gloria, pero otro día vuelves a acceder a ese material, en otras circunstancias o en otro momento vital, y… la magia se abre paso. Es la validación emocional más potente del mundo. Aquel autor, aquel director, aquel guionista, aquel cantante ha pensado o vivido lo mismo que tú. Ya no estás solo.
MENSAJES OCULTOS.
Y es que, entre pelea y pelea, se encuentran los mensajes importantes. Aquellas enseñanzas útiles para la transmisión de valores. Si lees a los Cuatro Fantásticos, mientras se pegan o no con Galactus, te enseñan el valor de la Familia. Si juegas al videojuego de “The Last of Us”, entre cabezas de zombies reventadas a tiros, podrás sentir el Amor entre un padre y una hija. Si te introduces en Pokémon, ese juego de los muñequitos combatiendo unos con otros, estos te enseñarán el valor de la Amistad.
La violencia hace que el espectador, niños/as, adolescentes o adultos, decidan darle al play, pero lo que no saben es que al iniciar ese producto otros mensajes mucho más constructivos van a penetrar en su mente.
Al final del día, el bien se impone al mal.