Nostalgia

Existe un tópico literario que dice: “Ubi sunt”, es decir: ¿Qué fue de aquellos buenos tiempos pasados donde todo era mejor?

Conejito bonito y sedoso

La Nostalgia es una evocación de recuerdos pasados y queridos con felicidad, gozo y añoranza, que aparecen en contraposición de un presente ansiógeno, cargado de toma de decisiones y de responsabilidades

Ahora bien, si la nostalgia es recuerdo, es necesario que pongamos sobre la mesa un proceso básico: la Memoria, definida como la capacidad de almacenar información en nuestro cerebro, con la intención de poder recuperarla si lo necesitamos en un futuro. Cuanto más viajamos al pasado, la memoria menos fiable se vuelve, ya que la susodicha es selectiva y se suele quedar con aquello que nos hizo felices, sobre todo si viajamos a nuestra infancia/adolescencia. El relato que se conforma con respecto a nuestro pasado está cargado de emoción y, emoción y recuerdos, es un cocktail poco fiable. Por ejemplo, si evocas la mítica serie de televisión que veíamos en nuestra infancia, la que recuerdas como la panacea, si la viéramos hoy en día exclamaríamos, gritando al cielo: ¿cómo me podía gustar esto, madredelseñó?

En mi caso, tengo vagos recuerdos sobre series de animación que me encantaban y se podían ver en el mítico Canal 2 Andalucía, como Bandolero (una historia al más puro estilo Robin Hood, pero a la andaluza) o la Brigada de los Sepultureros (tres colegas muy feos que regentaban un cementerio). Si hoy viera estas series, probablemente, fliparía en colores, por lo que es mejor no revisitarlas y quedarte con esa emoción maravillosa de antaño. 

Llegados a este punto, sería interesante hacerse una pregunta. O mejor, varias: ¿por qué siempre vuelvo a ver la misma peli de mi infancia una y otra vez, sintiendo extrema felicidad? ¿Por qué me pongo los capítulos de Los Simpsons y me siento como en casa? ¿Por qué cada vez que quedo con mis amigos recordamos las mismas historias que pasaron hace 25 años? Por puro condicionamiento

Doraemon, el gato cósmico

Las películas, series y recuerdos de la infancia están cargados de emociones positivas, buenas sensaciones, buenos momentos… que hacen que si hoy en día echamos la vista atrás, revivamos también las emociones que experimentamos la primera vez que las vimos. 

En mi caso, lo tengo claro: Harry Potter, sobre todo la piedra filosofal (de la cual te puedo recitar los diálogos sin problema. Venga. Ponme a prueba), o El Rey León significan infancia, tranquilidad, mantita, peli y 0 preocupaciones. No es raro que en épocas de ansiedad, estrés y ganas de mandarlo todo a donde picó el pollo, decida ponerme alguna de las dos y resetear la vida. 

Por tanto, no te extrañes de que gente mayor (como tú, lector), mirando al cielo, recite la típica frase: en mis tiempos.... Claro que sí, chaval, si que no tenías enfermedades, tenías más energía y estabas más activo (y probablemente menos calvo). El pasado no es mejor ni peor, pero a ti hace 20 años no te dolían las rodillas o no te preocupaba el IBI.  

La nostalgia no está mal, siempre y cuando recordemos que vivimos en el presente y construimos hacia el futuro. Mientras no perdamos el norte, todo guay.

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